Hoy, caminando por este pintoresco lugar, yo tan tranquilo, mis cascos y mi cigarro… mi vista se desvía hacia un cartel, el corazón se me para mientras me corre un sudor frío por la espalda. No quería creer lo que estaba viendo, mi poca esperanza sobre la clase política española y sus tácticas para conseguir votos se ha caído de un decimo piso y se ha reventado la cabeza.
Tanto unos como otros no tienen diferencia, los dos partidos mayoritarios se reparten el pastel y le dan las sobras a los chupapollas de turno, luego oyes decir a la gente, “Oye, que yo soy de izquierdas, que voto al PSOE” o “Lo que hay que hacer es ir a votar, para meterles miedo”.
Que vamos a hacer con un país en el cual una de las personas más queridas y conocidas es Belén Esteban que la inteligencia le persigue, pero ella es mucho más rápida. Un país en el que el nivel de la educación está por los suelos, las grandes empresas especulan a sus anchas y los impuestos los pagan en su práctica totalidad los ciudadanos de a pie para que luego se lo gasten en farlopa y en putas los de arriba.
Un país que está en una profunda crisis, tenemos hasta una propia sumada a la mundial, provocada por todos estos politicuchos de tres al cuarto, los perritos de los bancos, pero aquí nadie se mueve del sillón a no ser que se haga un parón en la Liga, entonces sí. El pan que me lo quiten, pero el furbo…
En fin, que desvarío, el cartel en cuestión:
En estas ocasiones pienso en lo acertado que fui eligiendo el título del blog.
Propinilla:






